El fuerte ingreso de importaciones en marzo reflejó la mayor competitividad externa frente a los valores internos, en un mercado que ahora comienza a tensionarse por menor oferta y subas en el precio de la materia prima.
Brasil registró en marzo un marcado deterioro en su balanza comercial de lácteos, con un déficit de 229,5 millones de litros equivalente leche, 34% más negativo tanto frente a febrero como en la comparación interanual, según datos de MilkPoint.
El resultado estuvo impulsado por un fuerte crecimiento de las importaciones, que alcanzaron los 235,1 millones de litros equivalente leche, con un aumento de 33% mensual y de 31% frente a igual mes de 2025.
Este avance respondió, en buena medida, a la mayor competitividad de los productos importados frente a los nacionales, en un contexto donde los precios internos —especialmente de la muzzarella— se afirmaron durante marzo y ampliaron la brecha con los valores internacionales.

A nivel de productos, se destacaron subas en leche en polvo descremada (+51%), muzzarella (+67%), quesos (+25%) y leche en polvo entera (+29%) respecto a febrero.
Del lado exportador, si bien hubo una leve mejora mensual, los embarques continúan en niveles bajos, con una caída de 26,6% interanual, lo que refuerza la menor competitividad externa del sector.
El mercado interno comienza a tensionarse
En paralelo, el mercado doméstico empezó a mostrar señales de mayor firmeza en el inicio de abril.
El precio de la leche spot registró subas generalizadas en todos los estados relevados, con un promedio nacional de R$/litro 3,533 (unos US$/lt 0,69 al tipo de cambio actual), en un contexto de menor disponibilidad de materia prima por efecto de la entrezafra.
Los mayores niveles de precios se observaron en São Paulo (R$ 3,668/litro) y Minas Gerais (R$ 3,603/litro), mientras que incluso en regiones con valores más bajos, como Rio Grande do Sul, también se verificaron aumentos relevantes.
El movimiento estuvo impulsado por una oferta más ajustada y por una mayor competencia de la industria —en particular del sector quesero— por asegurarse leche, en un escenario donde la recuperación del mercado de muzzarella también comenzó a jugar su papel.
El escenario deja una lectura mixta para el corto plazo. Por un lado, la mayor competitividad externa sigue incentivando las importaciones, que podrían mantenerse firmes en los próximos meses, según MilkPoint.
Por otro lado, a lo largo de 2026 se prevé una reducción del volumen de importaciones en comparación con el año anterior. Este movimiento debería estar influenciado principalmente por el mantenimiento de una producción nacional aún elevada —en línea con lo observado en 2025—, lo que reduciría la necesidad de complementar la oferta a través del mercado exterior.
Fuente: MilkPoint

