El organismo proyecta que el precio internacional llegue a US$ 500 por tonelada y que la producción mundial caiga 2%, la primera contracción anual en una década.
La soja cae más de 1% y se acerca a los US$ 440 por tonelada pese a embarques récord, mientras el maíz rebota hasta los US$ 177 tras perder más de 10% en octubre.
La siembra de arroz de la zafra 2026/27 está prácticamente terminada, con un avance superior al 90% y una superficie que se perfila alrededor de 5% inferior a la del ciclo anterior.
Contrariamente a lo que se esperaba para una primavera bajo la influencia del fenómeno climático El Niño, las lluvias han sido muy escasas en la zona arrocera del este del país, al punto de que algunos productores están evaluando utilizar sistemas de riego para favorecer la emergencia de los cultivos sembrados más recientemente.
Los valores internacionales del arroz registraron una fuerte suba desde fines de junio, que podría generar reliquidaciones de la cosecha anterior y mejores expectativas para 2026/27. La mejora llega en un contexto de costos de producción crecientes, que superan los US$ 2.000 por hectárea.
Con el 85% de la cosecha 2025/26 comercializada, la ACA confía en cerrar el ejercicio sin existencias y superar el precio provisorio de US$ 9,10 por bolsa. El nuevo instrumento financiero alcanzaría a unos 400 productores.
La campaña de siembra de cultivos de verano avanza con un mercado internacional de fertilizantes que ofrece señales dispares, pero sin un alivio generalizado de los costos.
Con las plantas procesadoras abastecidas y las ventas de arroz blanco débiles en el mercado interno, las negociaciones de arroz en cáscara en Río Grande do Sul se reducen a operaciones puntuales, mientras la baja del dólar erosiona la competitividad exportadora y los precios permanecen sin variaciones.
La cosecha brasileña de soja podría ser 17,6 millones de toneladas menor si se repitieran condiciones de productividad similares a las del último El Niño fuerte.
La presión sobre los ingresos de los productores está frenando la inversión en maquinaria agrícola. AGCO advirtió que el sector enfrenta la demanda mundial más débil en más de una década, afectada por los elevados costos de los insumos y la incertidumbre sobre los mercados y el comercio.