La parálisis del tráfico marítimo de cereales desde Rusia y Ucrania —los dos principales proveedores de Turquía— llevó al Servicio Agrícola Exterior del USDA a revisar a la baja su proyección de compras externas, al tiempo que una cosecha doméstica récord de 23 millones de toneladas reduce la necesidad de importar.
La compañía todavía enfrenta unas 65.000 demandas en el país e intenta cerrar decenas de miles de ellas mediante un acuerdo de US$ 7.250 millones que aguarda la aprobación de un juez del estado de Misuri; el jurado de St. Louis falló por unanimidad a favor de Monsanto.
Las compras de cobertura de los fondos impulsaron al trigo, que además tuvo el mayor volumen semanal de ventas del año comercial en Estados Unidos. La soja acumula una baja de 2,92% desde el viernes, pese a las fuertes compras de China, y el maíz cedió levemente.
La posible reapertura de las exportaciones rusas por el Mar de Azov y el avance de la cosecha en Estados Unidos presionaron a la baja a trigo y soja. El maíz repuntó por compras de los fondos, pero no recuperó lo perdido.
La soja, el maíz y el trigo volvieron a cerrar en baja en Chicago, presionados por el avance de la cosecha estadounidense y la devaluación del real. La soja acumula una caída de US$ 10 por tonelada en dos ruedas, y el trigo prolonga una racha bajista de más de ocho semanas.
La producción argentina de maíz alcanzaría 62 millones de toneladas en la campaña 2026/27, apenas por debajo del récord de 63 millones estimado para el ciclo anterior, según la oficina del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en Buenos Aires.
La oficina del USDA en Buenos Aires elevó a 23 millones de toneladas su estimación para la cosecha argentina de trigo 2026/27, 1,4 millones más que en su proyección de julio.
Los granos cerraron en baja en Chicago, presionados por la devaluación del real tras la elección en Brasil y un avance de la cosecha que ya llega al 79% en soja en Estados Unidos. El trigo acumuló su octava semana negativa, la racha más larga desde 1997.
Los productores agrícolas de Ucrania reducirán la superficie sembrada con cereales —particularmente trigo y maíz— de cara a la próxima campaña, volcándose en mayor medida hacia cultivos oleaginosos como la soja y el girasol, según las estimaciones preliminares del Ministerio de Política Agraria y Alimentación ucraniano y del departamento analítico de la cooperativa agraria PUSK (integrada al Consejo Agrario de Ucrania).
El climatólogo argentino, Mario Navarro, advierte que la fase cálida prolongada traerá precipitaciones sectorizadas, temperaturas superiores a la media y eventos severos para la campaña de maíz y soja en la región pampeana, el Litoral, Uruguay y el sur de Brasil.