
Alejandro Henry, presidente del Instituto Nacional de Colonización, planteó en la jornada Experiencias de Riego que el organismo debe respaldar proyectos que las gremiales no pueden asumir solas.
La Mesa Coordinadora de Campos de Recría organizó este viernes 12 en el Teatro Artigas de Trinidad, Flores, la jornada Experiencias de Riego, un encuentro en el que productores, técnicos e instituciones compartieron aprendizajes sobre el uso del agua para mejorar la producción lechera.
En el cierre del evento, representantes del MGAP y del INC trazaron el camino que, a su juicio, debe seguir la política de riego en Uruguay.
El presidente del Instituto Nacional de Colonización (INC), Alejandro Henry, fue el más propositivo. Planteó una idea concreta para destrabar las inversiones en sistemas de riego: que el instituto actúe como garantía financiera para proyectos que las gremiales de productores no pueden asumir por su cuenta.
“¿Qué grupo de productores va a asumir el riesgo de una inversión de 500 mil o 1 millón de dólares? Muy difícil. La firma la tiene que poner el instituto”, señaló.
Para Henry, el INC tiene un capital importante inmovilizado en tierras que debe ponerse “a la orden del desarrollo”. “No solo va a estar muerto ahí, sino va a estar ayudando a proyectos de desarrollo”, dijo. El respaldo institucional permitiría que gremiales y grupos de productores accedan a financiamiento para infraestructura de riego que hoy resulta inviable a escala individual.
En esa línea, el dirigente también adelantó que el organismo trabajará más estrechamente con UTE para llevar electrificación rural a proyectos de alto impacto colectivo, priorizando infraestructura que beneficie a grupos de productores por sobre conexiones individuales.
Henry trazó además el perfil que quiere darle al INC: no solo un organismo que entrega tierras, sino uno que impulsa el desarrollo zonal, aporta capital, facilita asistencia técnica y busca aliados estratégicos. “Tenemos que ir por más”, resumió.
El riego no es magia, es aprendizaje
Gustavo Garibotto, director de Recursos Naturales del MGAP, subrayó que el riego no es una solución mágica ni un camino sin tropiezos.
“Te puedo poner la luz barata, te puedo llevar el riego hasta la puerta de tu campo, y si no se dan las otras condiciones, probablemente lo más seguro es que fracase”, advirtió.
Para el jerarca, la clave está en la curva de aprendizaje y en la articulación colectiva entre productores, investigación y políticas públicas. “La única manera de superar las principales limitantes es juntándonos”, dijo, y destacó el rol histórico de los campos de recría como plataformas que demuestran qué tecnologías funcionan antes de que se masifiquen.
Garibotto también puso en valor el trabajo del Grupo Interministerial de Riego como modelo de articulación institucional, y resaltó el aporte de los funcionarios públicos que trabajan codo a codo con los productores. “Esos son los funcionarios públicos que muchas veces no se ven, pero son los que mantienen esto funcionando”, señaló.
Ambos coincidieron en que la razón de fondo de apostar al riego es una sola. “Que esa familia, que ese productor, pueda tener un mejor ingreso en el bolsillo”, cerró Garibotto.

