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La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto nacional por el despido de 25 trabajadores de empresas logísticas socias de Conaprole, mientras la cooperativa sostiene que no está desvinculando personal y que se trata de un recambio legítimo de proveedores.

Según explicó el dirigente de la FTIL, Robert Labruna, a El País, el sindicato estableció un plenario permanente que definirá medidas sorpresivas en los próximos días. "Esto recién empieza", advirtió, y anticipó que en la industria se instalará una situación compleja con medidas de ese mismo tenor. Labruna cuestionó además que los despidos se dieran en plena zafra del sector. "Después te tildan de que somos vagos", lanzó.

Los trabajadores afectados estaban vinculados a Marez y Maracaná, las dos empresas logísticas que hasta ahora se encargaban de la distribución de los productos de Conaprole. Según el sindicato, ambas compañías habían finalizado su vínculo comercial con la cooperativa en mayo, aunque las partes siguieron reuniéndose para analizar la situación del personal.

Labruna sostuvo que la responsabilidad recae en Conaprole, por ser quien define los contratos y las condiciones de la tarea.

Una rebaja salarial de hasta 40%, según el gremio

De acuerdo al relato sindical, la empresa que pasaría a encargarse de la distribución les propuso a los trabajadores una rebaja salarial de entre 30% y 40%, o directamente no continuar en el puesto. Por eso, la FTIL interpreta lo sucedido como una cadena de despidos indirectos. "Es una vergüenza", dijo Labruna, y agregó que Conaprole "perdió respeto y seriedad" en su relación con los trabajadores.

Según el dirigente, como los salarios ofrecidos por la nueva empresa quedaban por debajo del laudo del Consejo de Salarios correspondiente, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) presentó una propuesta intermedia: eliminar los contratos a prueba, incorporar una aplicación digital para la reposición de mercadería, y fijar salarios entre el piso del laudo y lo que planteaba la empresa. Los trabajadores aceptaron esa propuesta en asamblea general, pero Conaprole la rechazó. "Nos vieron la cara", insistió Labruna, recordando que las negociaciones por mantener los puestos venían desde mayo.

En el comunicado difundido por el sindicato, se acusó a Conaprole de "patear el tablero" y romper lo dialogado durante meses de negociación colectiva. 

La versión de Conaprole

En dos comunicados fechados el 1° de octubre, Conaprole sostuvo que, como toda organización, licita de forma permanente proveedores de bienes y servicios para mantener su competitividad y sostenibilidad. Según el texto, la cooperativa cuenta con empresas contratadas para la reposición en puntos de venta de Montevideo, y desde marzo de 2026 había comenzado a dialogar con sus proveedores ante el vencimiento próximo de los contratos.

El 21 de mayo, luego de varias reuniones por "temas de baja competitividad", notificó por telegrama la rescisión de los contratos con los proveedores involucrados, otorgando un plazo de cuatro meses para una transición ordenada. Conaprole agregó que realizó una serie de pedidos de precios que culminaron en agosto, y que, pese a ello, continuó recibiendo propuestas de los proveedores y sus asesores legales.

La cooperativa fue categórica en un punto. "Conaprole no está realizando despidos", remarcó, al calificar los cambios de proveedores como decisiones comerciales legítimas y legales que cualquier organización debe poder tomar en función de su viabilidad operativa y competitiva.

Aseguró además que cumple y sigue cumpliendo de forma responsable con toda la normativa vigente en materia de relaciones laborales y comerciales.

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