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Los días soleados, las bajas temperaturas y una mayor amplitud térmica permitieron una marcada recuperación de los cultivos de invierno en la zona núcleo y centro del país. Gabriel Carballal señaló que la cebada presenta un muy buen estado, el trigo muestra mayores dificultades, mientras que en la colza espera un rendimiento inferior al del año pasado.

Los cultivos de invierno mostraron una importante recuperación durante setiembre luego de atravesar varios meses con condiciones poco favorables, según el productor agrícola Gabriel Carballal. “Mejoraron un montonazo”, resumió a Informe Tardáguila, al destacar el efecto positivo de los días soleados, las temperaturas bajas y la amplitud térmica.

Las heladas recientes no generaron daños relevantes, aunque eventualmente podrían haber afectado algunas silicuas en las colzas más adelantadas. Carballal entiende que parte de esa pérdida podría compensarse durante el llenado. Si bien reconoció que comienza a faltar agua, explicó que hasta el momento esa condición resulta más favorable para los cultivos de invierno que los excesos de humedad registrados anteriormente.

“Junio, julio y agosto fueron negativos, con mucha nubosidad. Estuvo seco al principio, muy húmedo después y frío. Pero setiembre va con sobresaliente”, comentó.

Una lluvia en los próximos días permitiría cerrar el mes en muy buenas condiciones, aunque la falta de agua comienza a preocupar por la proximidad de la siembra de los cultivos de verano y el menor crecimiento de los verdeos.

Cebadas mejor posicionadas que los trigos

Dentro de las gramíneas, Carballal observa diferencias. “Las cebadas están muy lindas, los trigos no tanto”, señaló.

En trigo, parte de la limitante estuvo en un macollaje afectado por el período de exceso de humedad y escasa luminosidad, mientras la cebada respondió mejor bajo esas mismas condiciones.

Para la colza espera una caída del rendimiento medio respecto al ciclo anterior. Su estimación es de unos kg/ha 300 menos, salvo que las condiciones sean particularmente favorables hasta la cosecha.

Además del efecto climático y de la falta de luz durante buena parte del invierno, señaló que el fuerte crecimiento del área incorpora ambientes más marginales y puede reducir el promedio nacional.

En trigo y cebada observa una situación diferente, dado que el área conjunta de las gramíneas es menor. “Si el clima sigue acompañando como viene hasta ahora, podríamos llegar a tener un año interesante”, proyectó.

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