El vicepresidente de INAC, Leonardo Bove, la directora de Frigorífico Las Moras, Elizabeth Misa, el delegado de la Sociedad Uruguaya de Pastoreo Racional (SUPRA), Juan Pablo Silva, y el delegado de la Asociación Nacional de Alimentación a Corral (ANAC), Álvaro Ferrés, protagonizaron una mesa redonda en la Expo Prado, con un fuerte contrapunto entre Misa y Ferrés sobre el rol de los corrales de engorde en la ganadería uruguaya.
Ferrés reivindicó el desarrollo de los feedlots desde sus inicios en 1992-1993, cuando, recordó, la carne producida en corral recibía críticas por su calidad. "No tengo dudas que el gran protagonista de este cambio en la ganadería son los corrales", afirmó, y los definió como el gran dinamizador que elevó la tasa de extracción y que será la catapulta para aumentar producción y exportaciones, con un horizonte posible de 4 millones de terneros, en referencia al reciente récord de 3,1 millones informado por Dicose.
Sostuvo que contar con más vacas de cría es, en gran medida, consecuencia del propio crecimiento de los corrales, y que el riego puede convertirse en un aliado central para potenciar también la producción a pasto.
El productor descartó cualquier retroceso del sistema. "Es imposible pensar que los corrales en Uruguay vuelvan para atrás", planteó, y remarcó que hoy crecen impulsados también por agricultores que asumen más riesgo que los propios ganaderos y producen a otra escala.
Puso como ejemplo que, en la cuota 481, la carne uruguaya se paga por encima de la argentina, y llamó a mirar la región, con Brasil avanzando hacia 9 millones de animales encerrados y un proceso similar en marcha en Argentina y Paraguay.
Cuestionó además que INAC nunca haya promocionado específicamente la carne uruguaya de feedlot, un sistema que, remarcó, no utiliza hormonas a diferencia de otros competidores, y mencionó la oportunidad de exportar carne a grano a China a partir del espacio que deja Australia en ese mercado.
Ferrés cerró con una defensa de la exportación en pie, a la que consideró "tan importante como los corrales", y responsabilizó del origen de la capacidad ociosa industrial a decisiones tomadas hace 15 o 20 años, cuando llegaron nuevas plantas e inversiones del exterior. "No somos culpables de la capacidad ociosa los productores", sostuvo.
Misa, el freno de la capacidad ociosa
Misa coincidió en que cada sistema productivo cumple un rol propio. Planteó que el corral aporta estandarización a la producción, mientras que el pasto constituye el verdadero valor diferencial de Uruguay, y que el propio desarrollo del feedlot depende de contar con una buena cría y recría previas.
Advirtió que el corral está muy expuesto a los valores del grano y a las exigencias de bienestar animal, y recordó que, durante la pandemia, la carne producida a corral fue de las primeras en resentir su consumo, en momentos en que mercados como Estados Unidos premian hoy la carne orgánica a pasto. "No es corral o pasto, cada uno puede andar por su autopista", resumió, y llamó a no perder la naturalidad como atributo diferencial del país.
La directora de Las Moras aclaró que no se opone a la exportación en pie, pero cuestionó con dureza la capacidad ociosa que enfrenta hoy la industria frigorífica, uno de los grandes motores de la economía y del interior del país. Recordó que la última planta construida en Uruguay fue la de BPU, y describió una historia industrial marcada por empresarios que se fundían y eran sucedidos por otros que intentaban ordenar las deudas con los productores, con una rentabilidad histórica del sector cercana a 0,1%. "Cada día que no faeno pierdo US$ 30 mil", graficó, y cuestionó el argumento de que la industria se queda con márgenes excesivos: "Si compramos al mismo valor que vendemos, ¿dónde está el derrame?".
Misa atribuyó la capacidad ociosa actual a la falta de animales, no solo por la salida de terneros sino también de animales de hasta 400 kilos, y propuso avanzar hacia algún mecanismo que regule el saldo exportable del país, activable en situaciones como una sequía, similar al que, según mencionó, ya aplica Australia.
Cerró con una apelación directa a la interdependencia entre los eslabones de la cadena. "Estamos todos en el mismo barco. Yo tengo a 550 trabajadores sobre mis espaldas, quiero que vivan dignamente y no de subvenciones del Estado", afirmó.
Silva y Bove, entre la eficiencia a pasto y el cambio estructural del rodeo
Silva, de SUPRA, destacó la mejora en la eficiencia del uso del agua y el pasto en los sistemas pastoriles, con un salto de 90 a 200 kilos de carne por hectárea desde 2020, y remarcó que hoy 350 productores nucleados en SUPRA trabajan para mejorar sus resultados y fomentar la ruralidad a través de una mejor gestión de los recursos.
Bove, por su parte, valoró con satisfacción los últimos datos de stock y Dicose, y planteó que Uruguay atraviesa un cambio estructural hacia un rodeo cada vez más criador, con menos animales viejos en las existencias.
Reconoció el rol de los feedlots como catalizadores de esa transformación, incluso frente a shocks climáticos como la seca, al aportar mayor estabilidad al sistema, pero remarcó que la esencia de la ganadería uruguaya sigue siendo pastoril, con apenas 2% de los animales hoy en corrales frente a 98% a pasto, un equilibrio que, sostuvo, podría sostenerse aun si se duplicara el stock en corrales.

