Las últimas lluvias consolidaron un escenario favorable para los cultivos de invierno en Colonia y sus alrededores, donde las primeras estimaciones manejadas por Copagran muestran buenas perspectivas de rendimiento. En trigo aparecen chacras con potencial de hasta 5.500 kg/ha, mientras que la cebada también transita la etapa final con buenas expectativas.
Los cultivos de invierno llegan bien posicionados a octubre en el departamento de Colonia, favorecidos por un régimen climático que, hasta ahora, acompañó su desarrollo. Las dos últimas precipitaciones acumularon unos 40 milímetros en la zona y permitieron mantener buenas condiciones de humedad, explicó Marcelo Fraga, gerente comercial de Copagran filial Colonia, en diálogo con Informe Tardáguila.
En cebada, las primeras estimaciones ubican el rendimiento promedio entre 4.500 y 5.000 kg/ha. “Viene muy sana”, destacó Fraga, aunque advirtió que todavía resta definir un aspecto clave: la calidad final del grano.
El llenado y las condiciones de recibo terminarán de determinar el resultado de una campaña que, productivamente, genera buenas expectativas.
En trigo también aparecen señales alentadoras. Hay chacras donde las estimaciones alcanzan los 5.500 kg/ha y, además, durante la campaña surgieron oportunidades comerciales mejores a las que se manejaban al momento de la siembra. Fraga recordó que la cebada llegó a negociarse en picos de US$/t 275-280 e incluso hubo operaciones a US$/t 283. En trigo también hubo productores que aprovecharon valores de US$/t 225.
“Cuando se mostraron esos picos de precio, el productor fue capitalizando”, comentó. Esa combinación de mejores rendimientos y oportunidades puntuales de venta permitió recomponer una ecuación que lucía bastante más ajustada cuando se decidió la siembra.
De todas formas, el trigo presenta mayor cautela comercial. Parte de los productores espera tener mayor certeza sobre la calidad antes de comprometer mercadería. En cebada, en cambio, existe una alternativa comercial si el grano no alcanza los parámetros requeridos por la industria maltera. “Si no queda con el tamaño, el calibre o la proteína, tenés el canal de exportación. En trigo ya es más difícil”, explicó.
La colza muestra una situación algo más heterogénea. Las primeras proyecciones se ubican entre 1.800 y 1.900 kg/ha, con una diferencia visible entre las siembras tempranas y las posteriores. Las primeras presentan mejor desarrollo, mientras que a la segunda camada todavía le queda recorrido para completar su ciclo.
El panorama general, sin embargo, continúa siendo favorable. “Está todo muy lindo”, resumió Fraga. Las próximas estimaciones de rendimiento se realizarán hacia mediados de octubre y nuevamente a comienzos de noviembre. Para entonces habrá una aproximación más precisa al potencial de una zafra que entra ahora en su etapa decisiva.

