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El costo del transporte marítimo global continúa su escalada ascendente, presionando las márgenes de beneficio de la industria textil internacional.

El índice World Container Index (WCI) de Drewry registró un aumento del 0,96% durante la semana pasada, alcanzando los 2.309 dólares por contenedor de 40 pies (2 Teus). 

Este incremento marca la sexta semana consecutiva de subas, impulsado fundamentalmente por la demanda de fletes en las rutas transpacíficas y transatlánticas, en un contexto de oferta de capacidad restringida y costos de combustible al alza.

Uno de los movimientos más importantes se produjo en la ruta de Rotterdam a Nueva York, donde las tarifas al contado se dispararon un 25%, llegando a los 1.968 dólares por contenedor.

Este salto rompe la estabilidad habitual de las rutas transatlánticas y se atribuye a una caída del 13% en la capacidad marítima disponible para el mes de abril.

En el Pacífico, la situación no es muy distinta: las tarifas desde Shanghái a Nueva York subieron un 7% (3.671 US$/FEU) y hacia Los Ángeles un 9% (2.910 US$/FEU). Ante este escenario, gigantes como Maersk han solicitado a los reguladores estadounidenses la autorización para aplicar recargos de emergencia por combustible, proponiendo 200 dólares por TEU para carga de ida.

La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz es el factor determinante detrás de esta tendencia. Aunque una tregua temporal de dos semanas permitió reanudar parte de la actividad, la situación sigue siendo extremadamente incierta. Las navieras deben coordinar cada tránsito con las autoridades iraníes y, ante la falta de directrices claras sobre las tarifas de tránsito, muchas están actuando con extrema cautela.

La prioridad actual de las empresas no es enviar nuevos buques al Golfo Pérsico, sino evacuar aquellos que quedaron atrapados durante el bloqueo.

La interrupción del flujo de petróleo a través del estrecho, que representa casi el 20% del suministro mundial, continúa afectando la disponibilidad de combustible marino.

Los expertos advierten que podrían pasar meses antes de que el flujo se normalice por completo, lo que mantendrá los precios elevados y, por extensión, los fletes marítimos. 

En contraste, las rutas entre Asia y Europa han mostrado una ligera caída en sus tarifas —descenso del 9% en la ruta Shanghái-Rotterdam— debido a una capacidad relativamente estable en ese corredor específico.

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