
Los datos del Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Vacuna de esta semana confirman algo que ya se venía insinuando pero que ahora tiene respaldo estadístico: la cría uruguaya cambió de marcha y no es descabellado llegar a 3,5 millones de terneros.
El clima es cada vez menos determinante para definir la próxima generación de terneros y el avance del manejo en el último quinquenio está permitiendo eliminar los serruchos del pasado. Una preñez de 81,1% —la quinta vez en 25 años que se supera el 80%— lograda tras un verano que castigó con sequía a varios departamentos criadores no es un dato menor. Es una señal de madurez del sistema.
Con un stock de cría similar al del año pasado, en torno a los 4,4 millones de cabezas, el país se asegura un piso de algo más de 3,1 millones de terneros para la próxima parición de primavera. Pero eso es piso. Hay indicios concretos de que el stock de cría aumentará: menos vacas a faena, una menor oferta de terneras en los remates por pantalla respecto a los machos, y un incentivo que no se puede desconocer: el precio.
En la zafra que está culminando, el ternero promedió US$ 700 en los remates por pantalla. Apenas dos años atrás esa referencia era de US$ 450. Por el camino quedó también un mito que sobrevolaba el sector: que una mayor producción de terneros inevitablemente hundiría su precio. La demanda —tanto interna como internacional— absorbió el crecimiento de la oferta sin que los valores cedieran, y hoy ese argumento tiene cada vez menos sustento.
Aunque siempre hay espacio para ganar eficiencia, una tasa de preñez sostenida por encima del 80% no parece ser hoy el gran problema de la cría. El desafío está en otro lado: el 10% de terneros que se pierden antes del destete representa unos 300 mil animales, un número que no es menor cuando se habla de abastecer una industria que reclama mayor oferta.
El veterinario Emilio Machado, integrante del equipo técnico del taller, señaló que el promedio de pérdidas en Uruguay ronda el 12% y que es muy difícil reducirlo por debajo del 8%. En el taller se puso foco en aspectos básicos de manejo que pueden atacarse, como la revisión de los toros en la previa del entore. Más que un problema de promedio, es un problema de dispersión: hay rodeos con pérdidas del 3% y otros con pérdidas del 12% o 15%. Achicar esa brecha es el próximo gran desafío.
La industria ha elevado la voz en el último tiempo argumentando que tiene una capacidad ociosa de cerca de 1 millón de animales, con potencial para generar decenas de miles de empleos. Con el resurgir de la pirámide alimenticia tradicional y la proteína de origen animal con un claro balance favorable, Uruguay está en condiciones de aprovechar ese momento.
Hay técnicos que consideran que el país llegará más rápido de lo que se cree a un stock de cría de 5 millones de vientres.
Con una tasa de destete similar a la actual, en torno al 71%, eso aseguraría un piso de 3,5 millones de terneros, suficientes para atender esa demanda insatisfecha que reclama la industria sin necesidad de regular o limitar la exportación en pie.
Los incentivos de precio están, la demanda internacional está jugando y el piso estructural que está construyendo el manejo empieza a darle otro horizonte a la ganadería de cría y a la producción y exportación del país.

