El gerente de Sostenibilidad de INAC, Gianni Motta, abrió una actividad en la Expo Prado el viernes con una presentación técnica sobre los caminos para la intensificación sostenible de la ganadería uruguaya, con datos que muestran una cadena cárnica que gana eficiencia sin perder su base pastoril.
Motta repasó la estructura de la cadena cárnica bovina, integrada por 44.651 productores en 12,9 millones de hectáreas y un stock de 11,8 millones de cabezas, con un sistema productivo de base pasturas y a cielo abierto, donde 84% corresponde a campo natural.
Recordó que Uruguay prohíbe por ley las hormonas de crecimiento desde 1962 y la proteína animal desde 1996, y que cuenta con 31 frigoríficos, 24 de ellos habilitados por los mercados más exigentes (Unión Europea y Estados Unidos), con una producción de 683 mil toneladas de carne equivalente carcasa.
Del total, 77% se exporta, con Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) como principal destino (37%), seguido de China (35%) y la Unión Europea (13%). En conjunto, la cadena genera US$ 4.200 millones, entre exportación de carne (US$ 3.184 millones), exportación en pie (US$ 383 millones) y mercado interno (US$ 633 millones), sobre un total estimado de 7,9 (+/- 0,5) millones de movimientos de animales al año.
El peso de la ganadería en el interior
Sobre el rol económico del sector, Motta detalló que genera y distribuye US$ 1.730 por animal en toda la cadena, con una distribución de 37% en insumos, 36% en mano de obra, 16% de margen bruto del sector y 11% en servicios.
La ganadería representa 7% del empleo nacional y 60% del empleo del sector agropecuario, con los frigoríficos empleando a 40% del sector agroindustrial.
Según los mapas presentados, la actividad ganadera se distribuye por todo el territorio, con unas 600 mil personas (17% de la población) viviendo en las zonas de mayor concentración ganadera, frente a 2,2 millones (62%) concentrados en el eje sur y litoral.
Más producción con el mismo stock y el rol del feedlot
Motta mostró que, mientras el stock bovino se mantuvo estable en torno a 11,8 millones de cabezas entre 2004 y 2026, la producción animal total creció más de 50% en el mismo período, en un contexto de mejora sostenida de la eficiencia.
La tasa de extracción bovina viene en ascenso, hasta 24% en el último registro, sin resentir el stock, mientras que en ovinos la situación es más inestable, con una extracción de 31% sobre un stock que cayó a 4,6 millones de cabezas.
Un tramo central de la presentación estuvo dedicado al feedlot. Los animales provenientes de corral pasaron de representar una porción marginal de la faena de novillos en 2012 a cerca de 20% en los últimos años, en paralelo a una caída drástica de la categoría de 8 dientes y a la liberación de campos antes destinados a la invernada a pasto.
La edad media de faena de machos se ubicó en 2,87 años en el último dato, tras un mínimo de 2,66 en 2023.
Motta también mostró diferencias de desempeño entre animales de corral y de sistemas sin corral en la última década: los animales de corral ganaron 8% de peso promedio en cuarta (de 278,7 a 301 kilos entre 2015 y 2025), frente a 6,2% en los de fuera de corral (de 241 a 256 kilos).
La edad de faena se mantuvo estable en 23 meses para los animales de corral, mientras que fuera de corral bajó 10%, de 39 a 35 meses. En ganancia media diaria, los animales de corral subieron 3,2% (de 675 a 697 gramos por día), mientras que los de fuera de corral crecieron más, 9,3% (de 446 a 488 gramos por día).
Menos tiempo, menos energía para mantenimiento
Motta explicó que, cuanto mayor es la edad del animal, más energía del alimento se destina a mantenimiento y menos a ganancia de peso. Según los datos presentados, un sistema de bovinos de potencial destina 70% de la energía a mantenimiento y logra una conversión de 7 a 1 en 15 meses; uno intensivo destina 79% y logra 9 a 1 en 22 meses; y uno extensivo destina 91% a mantenimiento, con una conversión de 11 a 1 en más de 36 meses.

La eficiencia reproductiva también mostró una tendencia de mejora, con la tasa de preñez subiendo de 70% en 2004 a valores en torno a 80-82% en los últimos años, aunque con marcada variabilidad territorial entre secciones policiales.
Motta cerró señalando un potencial de aumento de productividad de 25% dentro de las secciones policiales con mayor brecha entre la producción de carne actual y la posible.
El mercado como impulsor de indicadores productivos
Como cierre, Motta trazó una línea de tiempo que vincula la apertura de mercados con la mejora de indicadores productivos: desde 2000, con las vaquillonas representando 5% de la faena, hasta 2025, con 14,6%, pasando por hitos como el inicio de la exportación en pie (2005), la cuota 481 HQB (2010) y la apertura de mercados UE-Mercosur junto a una mayor demanda global (2023-2025).
En el mismo período, el índice de destete pasó de 0,62 a 0,72, la edad de los novillos bajó de 3,4 a 2,87 años, y la extracción de equilibrio subió de 19,7% a 23,7%.


