El Servicio Agrícola Exterior de Estados Unidos en Wellington anticipa un crecimiento sostenido del rodeo, aunque advierte que un evento intenso de El Niño podría condicionar la producción de la próxima zafra.
El rodeo bovino de Nueva Zelanda crecería 1,3% en el año comercial 2027, según proyectó el Foreign Agricultural Service (FAS) de Wellington, en un informe difundido por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
La tendencia se sustenta en precios favorables en origen, impulsados por la fuerte demanda internacional y la elasticidad de precios de lácteos y carnes, lo que se tradujo en mayores beneficios para los productores y fomentó la retención de ganado reproductor.
La majada ovina, en cambio, sigue en retroceso, con una caída de entre 1,4% y 2% anual, a medida que los establecimientos mixtos incorporan más ganado vacuno a sus sistemas.
Según el reporte, los contactos del sector informan una menor tasa de sacrificio de vaquillonas y una mayor retención de vacas adultas, en respuesta a la mejora de la rentabilidad.
La expansión del rodeo también se ve favorecida por la creación de nuevos rodeos lecheros en tierras antes destinadas a cereales o engorde de ganado.
Se espera además que las mejoras de productividad sigan impulsando la producción, apoyadas en la creciente adopción de tecnología, como collares inteligentes para el ganado y sistemas de vallado virtual, que permiten optimizar el aprovechamiento de los pastos y reducir la necesidad de mano de obra.
El Niño, la incógnita para 2027
El informe advirtió que la producción ganadera de 2027 podría verse afectada por el desarrollo de un evento intenso de El Niño, que suele aumentar la probabilidad de condiciones más secas de lo habitual en el este y el norte de Nueva Zelanda, mientras las regiones del sur y el oeste podrían mostrarse más húmedas.
Según Earth Sciences New Zealand (ESNZ), la última vez que se vivió un verano con estas características fue en la temporada 2015-2016.
Condiciones más secas durante primavera y verano podrían reducir la disponibilidad de pasturas en las principales regiones ganaderas, en especial el este de la Isla del Sur y la Isla del Norte, lo que a su vez podría afectar la condición corporal del ganado y adelantar los sacrificios, a medida que los productores ajusten la carga animal y aseguren el suministro de alimento antes del invierno.
Las regiones del sur y el oeste, que podrían beneficiarse de condiciones más favorables, representan solo una porción menor de la producción nacional.
