El fenómeno climático da mayores probabilidades de excesos hídricos en el sur y escasez en regiones del noreste.
La siembra de soja de la campaña 2026/27 comenzó en las principales regiones productoras de Brasil, con expectativas de alcanzar una nueva cosecha récord, pero también con una elevada incertidumbre por la llegada de un episodio de El Niño muy intenso y el aumento de los costos de producción.
Según informó Valor Econômico, los productores están revisando sus estrategias para proteger los rendimientos frente a los efectos dispares que podría tener el fenómeno climático.
En el sur de Brasil se prevén lluvias superiores a lo normal, con mayores riesgos de erosión y anegamiento, mientras que en Matopiba —región integrada por Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahia— podrían registrarse precipitaciones irregulares y períodos secos más prolongados durante las primeras etapas de implantación.
A la incertidumbre climática se suma el encarecimiento de los insumos. Los fertilizantes fosfatados duplicaron su precio este año, hasta unos US$ 800 por tonelada, como consecuencia de la guerra en Medio Oriente. Este aumento está limitando la expansión del área sembrada en algunas regiones y lleva a los agricultores a priorizar el cuidado de los suelos y la productividad como herramientas para diluir los mayores costos.
Brasil es el principal productor y exportador mundial de soja. Las primeras proyecciones privadas para el ciclo 2026/27 ubican la cosecha en alrededor de 181,7 millones de toneladas, prácticamente sin cambios respecto a la campaña anterior, y las exportaciones en unos 114 millones de toneladas, equivalentes a cerca de 63% de la producción.
El país superó primero a Estados Unidos como principal exportador mundial y, desde la campaña 2019/20, también lo desplazó de manera sostenida del primer lugar entre los productores. Actualmente, Brasil concentra cerca de 60% del comercio internacional de soja en grano, con China como su principal destino.


