El presidente de la SPLF, Fernando Lugea, cuestionó con datos el argumento de precios internacionales a la baja y advirtió sobre el riesgo de golpear a los tambos más chicos.
El presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF), Fernando Lugea, salió a responder, a título personal, el comunicado de la empresa Claldy que anunció un esquema de precio diferenciado por exceso de volumen. Presentó datos propios que contradicen el argumento de precios internacionales a la baja y volvió a plantear la idea de exportar leche cruda como salida ante estas situaciones.
La Compañía Láctea Agropecuaria Lecheros de Young (Claldy) comunicó a sus productores remitentes que aplicará, entre agosto y noviembre, un esquema de precio diferenciado: los litros que superen el promedio individual remitido entre abril y julio se pagarán al 80% del precio base. La empresa justificó la medida en el crecimiento sostenido de la remisión —10% en el primer semestre— y en una caída de los precios internacionales de los lácteos.
Fernando Lugea, presidente de la SPLF, salió a responder ese planteo, aclarando expresamente que se trata de una opinión personal y no de una posición discutida en la directiva de la gremial.
“Eso no es cierto”
Para Lugea, el comunicado de Claldy “solo confirma la falta de capacidad que tienen algunas industrias” para procesar el aumento de producción que, según dijo, “todos sabían que se daría al final de este invierno”. A eso sumó lo que considera otra debilidad estructural: la falta de una cartera de productos actualizada, como los elaborados en base a proteínas de suero lácteo, que agregarían valor a la producción de los tambos.
Pero el cuestionamiento central de Lugea apunta al argumento central del comunicado.
Con datos propios de la evolución de precios en el mercado internacional desde diciembre de 2025 —mes que Conaprole tomó como referencia para la baja de un peso aplicada en enero—, el dirigente sostuvo que los valores de la leche en polvo entera en GDT de Fonterra subieron un 10% (US$/t 3.486) y que el mix de productos lácteos acumula una suba de más del 14% hasta el 21 de julio.
“Lo que expresa el comunicado, que los productos vienen bajando los últimos meses, eso no es cierto”, afirmó. “Viene sucediendo exactamente lo contrario”, afirmó.
El riesgo de castigar al productor chico
Lugea también cuestionó el fondo del mecanismo. Se preguntó qué sentido tiene que las industrias “suelten la mano” al productor justo cuando el aumento de volumen es resultado de las inversiones y el trabajo de los propios tamberos. Advirtió, además, que un esquema que castigue por igual a productores grandes y chicos “sería darles el golpe de gracia” a los más pequeños.
“Eso sería atentar contra el futuro y el modelo de nuestra lechería nacional”, planteó. “Si van por ese lado, saben que van por un modelo de lechería de unos poquitos.”
Sobre el mismo punto, Lugea planteó otra arista del problema: al tratarse en los hechos de una penalización por volumen, tampoco resulta justo que quienes remiten menos —y que no son quienes generan el excedente de esta época— terminen pagando, proporcionalmente, el mismo costo que quienes aportan mayores volúmenes.
Según el dirigente, contemplar al productor chico y no aplicarle la baja por excedente sería, además, “mucho menos oneroso” para la industria.
Una válvula de escape
Ante este tipo de situaciones, Lugea volvió a plantear —como una idea todavía en discusión, no una propuesta cerrada— la posibilidad de que el gobierno trabaje a mediano plazo en habilitar la colocación de leche cruda directo de los productores uruguayos hacia mercados como Río Grande, Brasil, para descomprimir momentos en los que la industria no tenga capacidad de procesar los volúmenes.
Aclaró que la diferencia de escala entre la producción uruguaya y la brasileña haría que esa colocación fuera irrelevante para los productores de Brasil: “Nosotros no existimos, no le hacemos nada a ellos.”
“Yo vuelvo a insistir con esto, que parece una locura”, reconoció el dirigente, aunque remarcó que la prioridad sigue siendo valorizar la leche a través de la industria nacional. “Si no hay capacidad para eso, lo que hay que hacer es entre todos trabajar”, concluyó.
