La Empastada cerró su venta de ovinos con colocación total y un mercado que mostró dinamismo tanto en la pista como por teléfono. Según destacó la Ing. Agr. Carolina Fillat, directora de la cabaña, el remate fue “realmente ágil”, con momentos en que había cuatro líneas telefónicas activas en simultáneo, además de la puja presencial en la carpa.
En total se vendieron 55 carneros con un máximo de US$ 1.400, un mínimo de US$ 470 y un promedio general de US$ 673 en el último remante de la cabaña en Durazno.
Fillat señaló que la oferta fue muy bien recibida. Los compradores encontraron “carneros muy finos” y quedaron especialmente conformes con el tamaño y desarrollo de los animales.
En materia de precios, reconoció que todavía no acompañan plenamente el valor actual de la lana y del cordero, aunque se ubicaron por encima de años anteriores. En ese sentido, sostuvo que “fue un año para comprar buenos carneros y baratos en la relación carnero/cordero”.
La cabaña valoró especialmente la distribución geográfica de las ventas, con colocación en distintos puntos del país en sus dos instancias comerciales, lo que confirma la inserción nacional de la genética ofrecida.

